Ha muerto Otto de Habsburgo, el heredero al trono del imperio austrohúngaro. En Viena y con gran nostalgia se ha celebrado un entierro imperial. Según El País, "las ceremonias se han extendido más de una semana, con un total de cuatro réquiems y varias misas celebradas en Pöcking, Múnich y en la localidad de Mariazell antes de llegar a Viena. En este recorrido también se ha trasladado el sarcófago de Regina, la esposa de Otto de Habsburgo, fallecida en febrero del año pasado, cuyos restos se habían conservado hasta la fecha en Baviera. Para ambos consortes se había reservado un lugar en la Cripta de los Capuchinos, donde yacen todos los miembros de la dinastía que dominó Europa Central durante más de 600 años."
Y aquí leo que ocurre una algo maravilloso, una escena dramática interesantísima. "El antiguo ritual de acceso a la cripta exije que se golpee tres veces a la puerta. "Quién solicita entrar?" - pregunta un monje desde el interior, a lo cual los acompañantes del cortejo responden enumerando la cantidad de títulos nobiliarios del difunto. La voz desde el interior lo rechaza: "No lo conocemos". En un segundo intento, se mencionan los logros obtenidos en vida . Pero tampoco da resultado. La puerta al reposo en el más allá se abre sólo después de que el solicitante admita "soy un simple pecador"...
... te voy a borrar de mis contactos de hotmail. Por desgracia, de un tiempo a esta parte ocurren cosas extrañas y desde mi cuenta se te envían correos absurdos que yo no mando y en los que se te ofrecen no se qué cosas, todo muy extraño e incluso turbio. Creo que borrar todos mis contactos de hotmail es la única manera de evitar que recibas más mensajes raros desde mi cuenta. Perdóname por las molestias, no se porqué pasan estas cosas. Esto para mí es un gran misterio. Vivimos en un mundo extraño... Aprovecho para mandarte un beso o un abrazo, o ambos, según convenga.
Jose
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Dear friend,
I'm sorry if you have lately received extrange messages from my hotmail email account. I didn't send them and I don't know how or by whom they were sent. Unfortunatelly I'll have to delete you from my list of contacts, since it seems that this is the only way I can't stop this from happening. Hope life is smiling you. I take the opportunity to send you warm regards.
Dos intrépidos barranquistas en la Sierra de Guara, 4 de septiembre de 2010, perfectamente pertrechados para el descenso de barrancos. Destilábamos profesionalidad.
He pasado unos días de turismo en el Somontano. Por mi propia torpeza me encontré de bruces metido en una situación un poco desagradable. Afortunadamente, una pareja de oscenses anónimos me ayudó a salir de ella. Asumieron riesgos importantes y no pidieron nada a cambio.
El pasado sábado 4 de septiembre hice junto con dos amigos una excursión al pueblo abandonado de Clamosa, a orillas del pantano de El Grado. Para llegar a Clamosa cruzamos buena parte del pantano en una vieja barca a motor. La belleza del lugar nos sedujo de tal manera que nos sorprendió la noche en aquel paraje.
Al descender a la orilla para regresar al otro extremo del pantano, donde teníamos el coche, no logramos arrancar el motor de la embarcación. Lo cierto es que fuimos bastante imprudentes. No llevábamos teléfonos móviles ni linternas. Tras una penosa travesía remando durante varias horas en la noche, exhaustos, conseguimos llegar a la altura de la ermita de San Miguel, cerca de Abizanda. Dimos con la carretera que une Barbastro con Aínsa pasadas las dos de la madrugada. Nuestro coche quedaba a bastantes kilómetros, cerca de El Grado. Estábamos rendidos y decidimos intentar parar un coche, allá donde estábamos, para pedir que nos acercara al lugar donde habíamos aparcado. Pasaban muy pocos coches y tras algunos intentos fallidos, por fin un coche se detuvo junto a nosotros. Se trataba de un matrimonio de mediana edad que, dadas las circunstancias, nos miraba con lógico recelo. Les expliqué nuestra situación y en seguida decidieron ayudarnos. A pesar de que iban en dirección contraria, me llevaron hasta donde tenía aparcado el coche y pude recoger a mis amigos y poner fin venturoso a esta agotadora aventura.
Quiero decir que supongo que es arriesgado parar el coche cuando uno se topa por la noche con tres desconocidos, en una carretera desierta, en un lugar deshabitado en medio del campo. Y no creo que tuviéramos muy buen aspecto después de horas de travesía agotadora. Este matrimonio tuvo que sopesar, por un lado, la posibilidad de quedar a merced de tres desconocidos que emergen de la oscuridad haciendo aspavientos, con sabe Dios qué intenciones y, por otro lado, el prestar ayuda a quien lo necesita. Y optó por lo segundo.
Conté esta historia a un amigo y me confesó que, dado que no había ningún coche accidentado alrededor, él no hubiera parado, por miedo de lo que pudiera suceder. Yo también me pregunto cómo hubiera procedido si me hubiese encontrado en el lugar de aquel matrimonio, y honestamente no lo sé. Pero ellos me han dado un ejemplo de generosidad, valentía y humanidad que me emociona profundamente y que trataré de seguir de ahora en adelante.
Maldigo mi mala memoria por no poder recordar sus nombres, pero al menos quiero dejar constancia de mi agradecimiento emocionado con esta carta.
Aprovecho también para agradecer a don Josemaría Tobeñas, mecánico jubilado de El Grado, su generosa y desinteresada ayuda en el rescate de la malhadada embarcación al día siguiente.
Se ve que en Huesca, además de paisajes hermosísimos, abundan los corazones grandes.